Archive for the 'Historias Prestadas' Category

Las citas…

El mundo de las citas no es un mundo divertido… Es un mundo de presiones, un mundo de tensión, de dolor…

Y saben qué, si una mujer se va a quedar en mi casa, debo tener ese baño preparado, porque ellas “necesitan cosas”. No sé qué necesitan. Lo que sí se es que no lo tengo, eso lo sé.

¿Saben qué necesitan? Las mujeres aparentemente necesitan muchas bolitas de algodón. Esto siempre me pareció fascinante. Yo no tengo. Y si somos todos humanos ¿qué pasa acá? Nunca tuve. Nunca compré. Nunca necesité. Jamás estuve en una situación en la que pensara “Me sería útil una bolita de algodón en este momento”. Realmente puedo salir de esto sin ellas.

Pero las mujeres las necesitan, y no una o dos, sino miles. Necesitan bolsas, que son como bolsas de tierra. ¿Alguna vez vieron esas bolsas gigantescas? Son enormes, y dos días más tarde, se acabaron, desaparecieron, la bolsa está vacía.

¿Dónde están las bolitas de algodón, damas? ¿Qué hacen con ellas? El único momento en que las veo es dentro de sus pequeños tachitos de basura, y hay dos o tres, que parece que hubieran sufrido alguna terrible experiencia… Tal vez torturadas o interrogadas. No sé qué les ocurrió.

Una vez salí con una mujer que dejó una bolsita ziploc llena de bolitas de algodón en mi casa. No sé que hacer con ellas… Las saqué y las puse en el piso de la cocina como pequeñas plantas rodadoras, de esas que lleva el viento. Creí que tal vez las cucarachas las verían e imaginarían que es un pueblo fantasma, y seguirían su camino.

El mundo de las citas es un mundo de presión. Vamos a lo cierto: una cita es una entrevista de trabajo que dura toda la noche. La única diferencia entre una cita y una entrevista de trabajo es que no hay mucha probabilidad de que al final de una entrevista uno termine desnudo ¿Se imaginan? “Bueno, Juan, el jefe piensa que usted es el hombre adecuado para el trabajo ¿Por qué no se desnuda y pasa a conocer a la gente con la que va a trabajar?
(…)
Lo juro: No tengo la menor idea de qué piensan las mujeres. No las entiendo, ok? Lo admito, no me llegan las señales. No las capto.

Las mujeres son tan sutiles. Son tan pequeñas, y todo lo que hacen es tan sutil… ¡Los hombres no somos sutiles! Somos obvios. Las mujeres saben qué queremos los hombres. Los hombres sabemos qué queremos ¿Qué queremos? Queremos mujeres. Sólo eso.

Es lo único de lo que estamos seguros. De verdad. Queremos mujeres ¿Cómo las conseguimos? Ah, eso no lo sabemos, no sabemos.

Cuál es el paso siguiente, no tenemos idea. Por eso se ven hombres tocando bocina, gritando y silbando desde las obras en construcción. Son las mejores ideas que se nos ocurrieron!

La bocina ¿No es hermoso? ¿Han visto a los hombres hacer eso?

Explico: El hombre está en el auto. La mujer camina en frente del auto. Él toca tuu tuuuuuu[léase como toques largos de bocina]. A este hombre se le acabaron las ideas. Hace esto: toca la bocina un par de veces, luego se encoge de hombros. “Debe ser que no le gusto”

Lo increíble es que los hombres igual consigamos mujeres, ¿o no? Los hombres, es decir, los hombres estan con mujeres. Se ven hombres con mujeres.

¿Cómo los hombres consiguen mujeres?” muchos se preguntan.

Permítanme explicarles un par de cosas sobre nuestra organización: Dondequiera que haya mujeres, tenemos a un hombre trabajando en la situación en este momento. Puede que no sea nuestro mejor hombre, ¿ok? Tenemos muchas áreas que cubrir, pero alguien de nuestro staff está en el lugar.
Por eso creo que los hombres se frustran cuando ven a una mujer leyendo artículos como “Dónde conocer hombres” ¡Estamos acá! ¡Éstamos en todas partes!

Tocando nuestras bocinas para servirles mejor…

Aclaro que este monólogo no es mío. Es del comediante norteamericano Jerry Seinfeld, y salió al aire en televisión en el episodio piloto “Good News, Bad News”(Buenas noticias, malas noticias) de la comedia Seinfeld. Me gustó mucho, así que me tomé la libertad de traducirlo y traérselos a ustedes. Espero que les haya gustado!

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Buscándola

Buenas, acá estoy de vuelta, como siempre. Bueno, como siempre no. En general, siempre vengo a contarles alguna de mis historias, pero hoy vengo a contarles la historia de un amigo.

Un amigo comenzó una búsqueda que realmente me parece extraordinaria. Él creó un blog para encontrar a una persona que conoció en una clase de la facultad, Rosario, y a la que por un par de casualidades del destino, no volvió a ver.

Les pido(y recomiendo) que lean su historia, que recién empieza, y que lo ayudemos a encontrarla. No se olviden de clickear en el link de más arriba o en el de la blogroll.

UPDATE: Mi amigo desistió de su búsqueda… Querían historias de esperanza? Vayan a Nueva York…

El tonto… Una gran historia

Bueno, la voy a hacer corta, porque mañana tengo parcial, y tengo que leer como 350.000 hojas(equivalente a un par de bósques autóctonos)…

Y como soy rencoroso, los voy a poner a leer… Del blog de Juguetona, les acerco “El tonto“, lo leí y lagrimeé un poquito… Una historia muy linda de cómo todos nos pueden enseñar algo…

Léanla, en serio se los recomiendo, tómense el tiempo…

Saludos

Guía Práctica: Consiguiendo la Luna

Gracias a Kot por pasarme este link, y gracias anticipadas a Mantis de Damos Pen@(todavía no me contestó) por dejarme pasarles este link…

Ella siempre va a ser Ella…

Disfruten: http://damospena.blogspot.com/2005/05/gua-prctica-mantis-consiguiendo-la.html

Quién tiene la culpa?

La culpa de todo la tiene el ministro de Economía dijo uno.
¡No señor! dijo el ministro de Economía mientras buscaba un mango debajo del zócalo. La culpa de todo la tienen los evasores.
¡Mentiras! dijeron los evasores mientras cobraban el 50 por ciento en negro y el otro 50 por ciento también en negro. La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto.
¡Falso! dijeron los de la DGI mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita.
¡Pero, por favor…! dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas públicas. La culpa de todo la tienen los de la patria financiera.
¡Calumnias! dijo un banquero mientras depositaba a su madre a siete días. La culpa de todo la tienen los corruptos que no tienen moral.
¡Se equivoca! dijo un corrupto mientras vendía a cien dólares un libro que se llamaba “Haga su propio curro” pero que, en realidad, sólo contenía páginas en blanco. La culpa de todo la tiene la burocracia que hace aumentar el gasto público.
¡No es cierto! dijo un empleado público mientas con una mano se rascaba el pupo y con la otra el trasero. La culpa de todo la tienen los políticos que prometen una cosa para nosotros y hacen otra para ellos.
¡Eso es pura maldad! dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso. La culpa de todo la tienen los dueños de la tierra que no nos dejaron nada.
¡Patrañas! dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar manteca al techo. La culpa de todo la tienen los comunistas.
¡Perversos! dijeron los del politburó local mientras bajaban línea para elaborar el duelo. La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista.
¡Verso! dijo un guerrillero mientras armaba un coche-bomba para salvar a la humanidad. La culpa de todo la tienen los fascistas.
¡Malvados! dijo un fascista mientras quemaba una parva de libros juntamente con el librero. La culpa de todo la tienen los judíos.
¡Racistas! dijo un sionista mientras miraba torcido a un coreano del Once. La culpa de todo la tienen los curas que siempre se meten en lo que no les importa.
¡Blasfemia! dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote. La culpa de todo la tienen los científicos que creen en el Big Bang y no en Dios.
¡Error! dijo un científico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo con menos ruido y mucho más barata. La culpa de todo la tienen los padres que no educan a sus hijos.
¡Infamia! dijo un padre mientras trataba de recordar cuántos hijos tenía exactamente. La culpa de todo la tienen los ladrones que no nos dejan vivir.
¡Me ofenden! dijo un ladrón mientras arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren. La culpa de todo la tienen los policías que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante.
¡Minga! dijo un policía mientras primero tiraba y después preguntaba. La culpa de todo la tiene la Justicia que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra.
¡Desacato! dijo un juez mientras cosía pacientemente un expediente de más de quinientas fojas que luego, a la noche, volvería a descoser.La culpa de todo la tienen los militares que siempre se creyeron los dueños de la verdad y los salvadores de la patria.
¡Negativo! dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana. La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo.
¡Ustedes están del coco! dijo un joven mientras pedía explicaciones de por qué para ingresar a la facultad había que saber leer y escribir. La culpa de todo la tienen los ancianos por dejarnos el país
que nos dejaron.
¡Embusteros! dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial. La culpa de todo la tienen los periodistas porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios.
¡Censura! dijo un periodista mientras, con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada día. La culpa de todo la tiene el imperialismo.
That’s not true! (¡Eso no es cierto!) dijo un imperialista mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida. The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat (la culpa la tienen los cipayos que nos permitieron llevarnos hasta el gato).
¡Infundios! dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables. La culpa de todo la tiene Magoya.
¡Ridículo! dijo Magoya acostumbrado a estas situaciones. La culpa de todo la tiene Montoto.
¡Cobardes! dijo Montoto que de esto también sabía un montón. La culpa de todo la tiene la gente como vos por escribir boludeces.
¡Paren la mano! dije yo mientras me protegía detrás de un buzón.
Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene El Otro.
¡EL Otro siempre tiene la culpa!
¡Eso, eso! exclamaron todos a coro. El señor tiene razón: la culpa de todo la tiene El Otro.
Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya había sido descubierto. Mientras nos íbamos no podíamos dejar de pensar: ¡Qué flor de guacho que resultó ser El Otro…!

Para todos los que dijeron, esto lo leí en algún lado, esta reflexión NO es mía. El autor de este monólogo, es en realidad Santiago Varela, un documentalista argentino, autor de obras teatrales, conductor de radio y escritor de monólogos periodísticos. Pero probablemente lo conocen más por ser libretista del gran Tato Bores, ese que fallecía cuando muchos de nosotros éramos demasiado jóvenes para saber quién era… Un humorista y monologador(si existe) como pocos de los que quedan… Gracias a ambos por tan buena reflexión…

Nota: Para que se den una idea, este monólogo fue escrito hace cerca de 20 años, y sigue siendo aplicable…

Otra Nota: Gracias por todos los comentarios que han dejado al pasar, me alegra que les haya gustado el cuentito…

La historia del caballero, la princesa y el dragón

No, no es la nueva de las Crónicas de Narnia ni del Señor de los Anillos…

La conocen a la historia, una princesa está encerrada en una torre de un castillo custodiado por un dragón, y un caballero debe ir a salvarla…. Pero qué pasaría si este caballero se comportara como un músico, más precisamente como un metalero? Para averiguarlo cliqueen en el link de este blog muy groso(Para los amantes de la buena música)

http://demonizer.wordpress.com/la-historia-de-la-princesa-en-generos-metal/

Ahora, sigamos fantaseando… Supongamos que este caballero es en realidad un programador que debe usar las herramientas que conoce para vencer al dragón, logrará programar una aplicación exitosa?(Para la buena gente de la UTN y los q sepan de programación)

http://demonizer.wordpress.com/la-historia-de-la-princesa-en-lenguajes-de-programacion/

GRACIAS DEMONIZER(Kevin)!!!!! Y gracias Rodrigo x pasarme las direcciones

No version in English today… You should speak Spanish to understand the jokes… Sorry

Maybe next time


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